Matrimonio Celestial
Dios, sabiendo que el poder para traer hijos al mundo es sagrado, dio el mandamiento a todos sus hijos de que guardaran sagrado el poder de procrear. El mandamiento fue que un hombre y una mujer se casaran legalmente para utilizar los poderes sagrados de la procreación en la manera que fuera aceptable ante el Señor. Al guardar este mandamiento, Dios también nos dio la manera de poder estar con nuestra familia después de esta vida por medio del Matrimonio Celestial o el Matrimonio Eterno.
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Cuando dos personas se aman, desean estar juntos para siempre, no solamente hasta que la muerte los separe. Nosotros creemos y enseñamos que por medio del Matrimonio Celestial que se efectúa en los Templos, podemos estar con nuestra familia por toda la eternidad. Este tipo de matrimonio se efectúa exclusivamente en los Templos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (o Iglesia Mormona). De acuerdo con nuestra doctrina, los hombres y mujeres que se casen en el Templo, recibirán el privilegio especial de vivir con Dios el Padre en el nivel más alto de gloria en el Reino Celestial por la Eternidad.
Nosotros consideramos que cuando un hombre y una mujer cumplen sus obligaciones, guardan los mandamientos, cumplen con la Ley de Castidad, y siguen la inspiración de Dios como esposos y padres dignos, El Padre Celestial les promete que tendrán felicidad y serán bendecidos.
Los miembros de la Iglesia (SUD) consagramos nuestros mejores esfuerzos para crear hogares donde nuestros hijos puedan crecer rectamente y puedan desarrollarse. Tratamos de prepararlos para los desafíos de la vida y les enseñamos a que aprendan a depender del Señor en todas las cosas.
La Iglesia ha instituido muchos programas que ayudan con el progreso temporal y espiritual de las familias. Unos de ellos son la Noche de Hogar, la Organización de las Mujeres Jóvenes, La Organización de los Hombres Jóvenes, La Sociedad de Socorro, y La Orientación Familiar, que promueven valores para ayudar a la unión de la familia.
Si vivimos justa y dignamente según los convenios hechos con Dios en el Santo Templo, nosotros tendremos la oportunidad de vivir con nuestras familias para siempre, aún después de esta vida. Por la bondad y misericordia de Dios, y la bendición de poder tener familias eternas, es fácil ver porque hacemos tanto énfasis en la familia. Cualquier persona puede alcanzar a tener una familia eterna, y tendrá el consuelo y la alegría de que verá a sus familiares en la vida venidera.
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