La Iglesia Mormona: Para que conozca la verdad sobre nosotros

Homosexualidad

La Homosexualidad

Este es un tema que será sacado a relucir una y otra vez.  Satanás está interesado en nuestra miseria, y la promueve tratando de persuadir a los hombres y mujeres a que actúen en contra del Plan de Dios.  Una forma en que lo hace es alentándonos a hacer uso inapropiado de los poderes de procreación.  Un matrimonio de buena fe es un matrimonio entre un hombre y una mujer contraído legalmente.  Solamente las relaciones sexuales entre esposo y esposa dentro de los límites del matrimonio son aceptables ante el Señor.

Existe una teoría ampliamente aceptada de que la homosexualidad es hereditaria.  ¿Cómo puede ser esto?  No existe evidencia científica que demuestre que esto absolutamente es así. Además, si así fuera, frustraría todo el plan de felicidad mortal.  Nuestra asignación de ser hombres o mujeres comenzó antes que el mundo fuese.  En contraste con la doctrina ya aceptada socialmente de que la homosexualidad es de nacimiento, un buen número de autoridades respetables afirman que la homosexualidad no se adquiere por nacimiento.  La creencia incorrecta de que la orientación sexual es de nacimiento le niega a los seres arrepentidos la oportunidad de cambiar y ultimadamente los guiará al desaliento, la descepción y a la desesperanza.

Las alternativas al matrimonio legal y amoroso entre un hombre y una mujer, están ayudando a deshacer la tela de la sociedad humana.  Estamos seguros de que esto le agrada al diablo.  La tela a la que me refiero es a la familia.  Estos llamados “estilos de vida alterativa” no deben aceptarse como correctos, porque ello frustra el mandamiento de Dios de tener una unión entre un hombre y una mujer legalmente casados para multiplicar la tierra como lo dice en Génesis.  Si esto se practica por todos los adultos, estos estilos de vida constituirían el fin de la familia humana.

Extraído de la Liahona de noviembre de 1995, Mensaje de la Primera Presidencia, Sirviendo al Señor y resistiendo al diablo, por el Presidente James E. Faust segundo consejero de la Primera Presidencia.

Regresar a Otros Temas

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.