El Aborto

Los líderes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (o Iglesia Mormona), consideran el aborto como una práctica en contra de los mandamiento de Dios. En Doctrina y Convenios 59:6, El Señor nos recuerda los mandamientos en estos últimos días por medio del Profeta José Smith, diciendo: “…no matarás, ni harás ninguna cosa semejante”.

Como miembros de la Iglesia, creemos que al concebirse un bebé en el vientre de una madre, éste ya tiene vida, por lo que al llevar a cabo alguna práctica para interrumpir esta vida estamos cometiendo un grave pecado.

Las autoridades de nuestra Iglesia han dicho que “los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no deben someterse a un aborto, no deben llevarlo a cabo, no deben fomentarlo, no deben pagar por el procedimiento ni hacer los arreglos para que se realice”.

Dicha declaración, aclara completamente la posición de la Iglesia con respecto al aborto, rechazándolo por completo. Los miembros de la Iglesia que fomenten de cualquier manera un aborto, pueden quedar sujetos a la disciplina de la Iglesia.

La Iglesia Mormona nos aconseja que al momento de concebir a un hijo fuera del matrimonio, la primera opción debe ser el matrimonio, en el que ambos padres se responsabilicen y se esfuercen por dar al bebé un ambiente sano y amoroso dentro de un hogar establecido; si las circunstancias fueran diferentes y no hay posibilidades de que la relación matrimonial funcione, es mejor dar al bebé en adopción.  La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días presta un servicio de adopción llamado LDS Family Services, el cual se encarga de buscar familias bien integradas y con buenas condiciones para criar hijos dentro del Evangelio de Jesucristo.